viernes, 4 de febrero de 2011

Conversación Con Un Hombre Sabio

Esperando en la cola de la caja del super, se acerca un señor con las sienes plateadas (debe hacer bastante que cobra una pensión) con un único cartón de leche:
- ¿Quiere pasar delante?
- Es muy amable, pero no es necesario, no tengo prisa, muchas gracias.
- De nada.
- ... Si permite usted decirle, tiene usted los ojos más tristes que he visto en mucho tiempo.
- ... Vaya.
- Apuesto a que tiene también una sonrisa preciosa

(Intento enseñársela pero aunque me ha hecho gracia, no sé si lo consigo del todo)

- ¿Ve, usted? yo tenía razón.
- Bueno, por lo menos me libro por la sonrisa.
- ...¿Hace mucho que le han roto el corazón?
- ... Pues hace demasiado tiempo como para que alguien se dé cuenta tan rápido.
- Si me permite decirle una cosa... no piense que lo que ha dado ha caído en sacos rotos, simplemente la persona que va a devolvérselo es otra y usted aún no lo sabe.

Y he acabado haciendo lo que llevo conteniendo durante meses... llorar.

3 comentarios:

fiona dijo...

Joooder, la piel de gallina...qué señor más lindo y además todita la razón, ya lo decía Drexler "el amor que me darías, transformado volvería un día a darte las gracias..."

1besico y mucho ánimo!

la reina del mambo dijo...

De vez en cuando llorar desahoga claro que no sé yo si un super...
Que señor más sabio.
Un beso.
Feliz fin de semana

Blog A dijo...

Llorar siempre ayuda, y la sabiduría de algunas personas acojona.
En ocasiones echo de menos llorar como antes. Ahora lloro menos pero no por eso estoy menos triste.
Un libro: "El tiempo entre costuras", "El abanico de seda", tiene unos pocos años pero es muy bonito. No suelo aconsejar libros, pues la lectura es muy personal y lo que a uno le encanta a otro le espanta.
Besos linda