martes, 8 de febrero de 2011

La Cabeza, Nuestro Peor Enemigo

Dicen que el aburrimiento es caldo de cultivo para todas las malas ideas de la humanidad, y realmente hay pocas cosas más dañinas que una mente ociosa. Productos de este ocio son decisiones del tipo: "voy a ponerme un flequillo ochentero", "combinar cuadros con lunares no tiene porqué quedar mal", "lo mejor para mis ratos libres es apuntarme a un curso de inglés"...

Otra de las cosas en las que me he fijado últimamente es que por alguna razón el ser humano, en general, tiende a reproducir situaciones resultan conocidas y, por ello, controlables. Si la situación es positiva, reproducirla me parece la mejor idea posible. Pero, ¿por qué buscar una situación negativa en la que ya somos conscientes que odiamos estar?

R, una de las nuevas personas en mi vida (madura e interesante) se ha quejado recientemente porque dice que las mujeres siempre intentan controlarla y no la dejan respirar. Esto tiene su gracia porque desde que la conozco con típicas frases del tipo: "es que yo soy infiel", "yo a los dos días ya me enfrío", "si tengo a alguien bien y si no la tengo también", "en realidad si estoy con M, guay, pero si no quiere, tengo a B y para los ratos libres a J". ¿No es ella quién genera los propios miedos e inseguridades que luego dice "sufrir"?

G, perennemente triste y quejicosa, se "esfuerza" por conocer gente nueva para superar su "reciente" (11 meses) ruptura. Cada fin de semana tiene un mínimo de 4 citas diferentes, cuando le preguntas por ellas es incapaz de responder a preguntas como: ¿a qué se dedica?, ¿de dónde es? o ¿qué aficiones tenéis en común?. Y sin embargo, es capaz de describir con una crueldad super precisa: "el tacto extraño de su piel", "un pelo larguísimo en el bigote", "la pinta de sucia", "la colonia demasiado dulzona" o cualquier otro defecto "insubsanable" que convierte a sus citas en una pérdida de tiempo.

Otra, conversación con mi amiga E:

E (super sorprendida) - Tía, que fuerte, A sigue pasando de mí.
Yo (extrañada) - ¿Pero no llevabais así ya tres meses?
E (no entiende mi pregunta) - Cuatro y medio, sí.
Yo (confusa) - ¿Y cual es la novedad?, si ya pasaba de ti.
E (viéndolo todo super claro) - Sí, pero ahora lo tengo más claro, le he mandado un SMS y no me ha respondido.
Yo (cansada de repetir la misma conversación) - ¿Pero por qué has hecho eso?, si ya estaba claro que pasa de ti, ¿para qué la provocas otra vez?
E (super soprendida de nuevo) - Ya, tía, que fuerte.

¡¡¡FUERTE NO!!!, ¡¡¡ERES TONTA!!!

En fin, que provocamos la situación que ya tenemos bajo control, aunque sea un "cómodo" sufrimiento... o puede que le esté dando demasiadas vueltas... ¡oh, no!, ¡mente ociosa!

3 comentarios:

fiona dijo...

jajajaj, lo del flequillo lo he sufrido en propios pelos! De verdad que una mente ociosa puede hacer tanto daño...nos gusta tropezar y tropezar en la misma piedra, hay que lanzarla lejos de una patada por si acaso!! xD

1besico!

Blog A dijo...

Yo estoy pensando en dejar de teñirme el pelo y lo tengo bastante blanco, eso hago en mis ratos de ocio.. jajaj y lo de tu amiga, es buenisimo pero tan de verdad

Charlotte Sometimes dijo...

Buff, una mente con tiempo libre es lo peor que hay. Hay que ocuparla constructivamente: leer, escribir, lo que sea, lo que sea, pero Nunca, nunca, nunca, dejarla desocupada !!! A mí también me ha pasado lo de los sms sin contestar, y, cierto, mea culpa. Lección aprendida. Sms con alcohol = maaaaaaaaalos ;)