miércoles, 1 de diciembre de 2010

Prohibido Parar...

Creo recordar que fue en un capítulo de Expediente X (o en alguna otra de las miles que veía por la época), la serie en la que vi, que en uno de los capítulos iba un hombre a 180 km/h por las autovías estadounidenses sin motivo aparente. Cuando consiguen darle el alto (reventándole las ruedas o algo por el estilo), el pobre hombre histérico les dice que su novia está enferma y que si no está "en movimiento", se muere.

Justo después, se abre plano y se ve a la novia sentada en el asiento de atrás del coche, ésta se pone a gritar como una posesa y unos segundos después... ¡PUMMMM!, le explota la cabeza como una piñata. La cara del novio es como: "¿ves por qué no podía pararme?".

¿Y todo esto a qué viene?, a que desde que tengo uso de razón, me siento como ese pseudo Fernando Alonso, si no avanzo, a alguien a mi alrededor le va a explotar la cabeza.

Colegio... hecho
Instituto... hecho
Autoescuela, universidad... ¡hecho!
Trabajo, coche, mejor trabajo... ¡HECHO!...

¿Y ahora qué?, ¿por qué no puedo descansar ya?... independencia, casa, pareja, niños, segunda hipoteca...

Hay días en los que estoy tan cansada...

5 comentarios:

la reina del mambo dijo...

Chiquilla para un poco, relájate, tomate un baño con todas las sales que tengas. Mejor ¿que tal unos días en un balneario? eso si sin móvil, ordenador ni nada de eso.Se puede llevar libros.
decía mi madre que los consejos están para no seguirlos, pero...
Un beso

Maeglin dijo...

Algo estás haciendo mal si sientes tus metas como ajenas e impuestas.

Blog A dijo...

Maeglin pasale el cuento del barrendero... niña no vayas tan rapido que te jubilas.

Maeglin dijo...

BEPPO el Barrendero

La Ardilla Voladora dijo...

Gracias por el cuento, la verdad es que el otro día lo leí desde el Blog A, creo recordar.

Lo del balneario, bueno, ahora me voy de vacaciones unos días, ya te contaré, reina.

Y quien sabe, a lo mejor si me jubilo, ya me dejan tranquila. Me apetece dedicarme a meter barcos en botellas y mirar obras...

Gracias por estar ahí, sois un encanto.